- MI VIDA

- INFANCIA

- EL ATENTADO

- JUNTO A MI ABUELO

- Frente a Juan pablo II

-Mis primeras experiencias con polIticos

- LONDRES 1998

- En el extranjero

MI VIDA

Nací una tarde del 7 de enero de 1976 en Santiago, Chile. Pertenezco a una generación cuya infancia se desarrollo en pleno gobierno militar, pero en mi caso, con una gran diferencia, desde niño fui testigo e involuntario partícipe de significativos hechos políticos. A lo largo de mi vida innumerables han sido las veces que al mencionar mi apellido materno algunas personas reaccionan, de manera casi involuntaria, con un espontaneo gesto en sus rostros. Esa misma experiencia me ha hecho adquirir la habilidad de predecir si aquel cambio de fisonomía será de agrado o molestia. Contadas han sido las ocasiones donde la indiferencia prevalece. “García Pinochet”, suelo repetir cuando alguien creyó escuchar mal, para que luego éste baje la mirada y continúe una espuria conversación. Otras veces, numerables por cierto, me regalan una calurosa sonrisa y amabilidad sin igual por el solo hecho de mencionar el mismo apellido. Con esto solo trato de ejemplificar de manera simple y concreta cómo mi vida se ha visto permanentemente bajo la influencia de la obra y figura de un hombre: Mi abuelo, Augusto Pinochet Ugarte.

1 volver

Infancia

Fue el paso de los años lo que me hizo comprender las características poco habituales con las que de niño debí vivir. Fui creciendo bajo la mirada atenta de personas que velaban por mi seguridad e integridad, eran hombres que formaban parte de mi vida, del día a día, y la convivencia con ellos me hizo conocerlos tanto como ellos a mí. Las amenazas a nuestra seguridad no eran, como era de esperar, analizadas o dimensionadas por un niño. Pero aquello cambio brutalmente antes que siquiera llegase a la pubertad.   

1 volver

El Atentado:

La tarde del día 7 de septiembre de 1986 jamás se borrará de mi memoria. Tenía solo 10 años de edad cuando regresábamos junto a mi abuelo desde la parcela de El Melocotón, ubicada al interior del Cajón del Maipo. Era el tercer fin de semana consecutivo que acompañaba a mis abuelos a dicho lugar, pero fue precisamente en esa última ocasión que sólo regresamos mi abuelo y yo, ambos en el mismo automóvil, situación que era poco habitual. Luego de cerca de media hora de viaje, en la zona conocida como “Cuesta Achupallas”, fuimos emboscados por cerca de 25 terroristas fuertemente armados con ametralladoras, fusiles, granadas, diversos explosivos y lanza cohetes LAW anti blindaje, material bélico internado al país con la ayuda del gobierno comunista de Fidel Castro. Fue gracias a Dios y a la acción de valientes hombres que logramos salir con vida de aquel infierno, donde fueron asesinados cinco miembros de la escolta Presidencial y otros gravemente heridos.
A mi corta edad vi los cuerpos inertes y ensangrentados de quienes cuidaban mi vida, tomé brutamente conciencia de la violencia y de la muerte. Largos años fueron los que demoré en asimilar aquel hecho y fue solo tras la publicación de un libro donde relato lo sucedido, verdadera catarsis, que pude finalmente madurar plenamente esa dolorosa vivencia, siendo mi familia pilar fundamental para ello.

Los hombres que cayeron asesinados por la acción terrorista de 1986 fueron:

Cabo 1ro. de Ejército Miguel Ángel Guerrero Guzmán.

Cabo 1ro. de Ejército Cardenio Hernández Cubillos.

Cabo 2do. de Carabineros Pablo Antonio Silva Pizarro.

Cabo 1ro. de Ejército Gerardo Rebolledo Cisternas.

Cabo 2do. de Ejército Roberto Rosales Martínez.

1 volver

Junto a mi abuelo

Haber vivido el atentado creó un estrecho vínculo entre mi abuelo y yo. Desde ese día en adelante lo acompañe en innumerables ocasiones durante sus viajes a lo largo de Chile. Fue en esos viajes que fui testigo del avance de grandes obras como la Carretera Austral, o el desarrollo de la Zona Franca de Iquique, tierra tan querida por él, la inauguración de complejos habitacionales, como también la apertura de escuelas rurales.
Fue en ese entonces cuando mi interés en la política fue poco a poco surgiendo. Vi cómo ésta puede beneficiar a las personas cuando el interés que prevalece es el bien del país, como también una visión de largo plazo por sobre una política partidista cortoplacistas.

1 1

 

 

1 volver

FRENTE A JUAN PABLO II

El año 1987, y a menos de un año de haber sobrevivido al atentado, en el mes de abril llegó a nuestro país el entonces Pontífice Juan Pablo II. Como era de esperar su visita no dejó indiferente a ningún chileno, y siendo aún un niño, tuve la oportunidad de compartir con él y recibir de sus manos un hermoso rosario. La brutal y violenta experiencia por la que había pasado me había hecho dimensionar la muerte de una manera que un niño de 10 años difícilmente podría ver. La visita del Papa aquel año, y todo el significado que su persona representaba, fue para mí el comienzo de una lenta pero constante superación de aquella violenta experiencia.

 

1 volver

 

Mis primeras experiencias con polIticos

Desde muy niño pude compartir innumerables ocasiones junto a destacados políticos e intelectuales cercanos al Gobierno Militar. Mi interés en la política hizo que durante mi adolescencia y mi juventud prestara gran atención a las reuniones formales e informales que mi abuelo tuvo con numerosos políticos que en aquellos años comenzaban una prospera carrera pública. Momentos como los extendidos almuerzos realizados en Bucalemu durante el mes de febrero fueron ocasiones que marcaron mi adolescencia. Casi desapercibidamente, escuchaba intensas e interesantes conversaciones acerca de temas coyunturales de la época que solo los años me permitieron comprender a cabalidad.

 

Nombres como Miguel Kast, Joaquín Lavín, William Thayer, Jovino Novoa, Alfonso Márquez de la Plata, Sergio Fernández, entre muchos otros, fueron personajes que estuvieron y trabajaron junto a mi abuelo en su gobierno.

Tuve la suerte de conocer y escuchar en almuerzos y sobremesas a personajes tan importantes como el propio Jaime Guzmán. Con quien pude compartir en más de una ocasión, recordando con claridad un almuerzo junto a él, mi abuelo y mi madre, a no muchos meses antes de su cobarde asesinato.

Con seguridad todos ellos me veían tan solo como un niño, para algunos su curiosidad en mi persona solo se limitaba en identificar al niño que acompañaba a Pinochet en el atentado, pero fue precisamente aquello lo que me permitía presenciar conversaciones que de otra forma hubiese sido eximido.

 

1 volver

 

 

Londres 1998

A fines de septiembre de 1998 fui el único familiar que acompañó a mi abuelo en el inicio de un viaje cuyas repercusiones  alertarían el curso de la historia de nuestro país.  Tras haber dejado la Comandancia en Jefe del Ejército en marzo de ese mismo año para luego asumir como Senador Vitalicio, los meses que transcurrieron hasta octubre llevaron al país hacia una decantación del pasado que permitía dar vuelta la página y no ceder a grupos minoritarios que buscaban venganza a como de lugar. Un ejemplo de esta decantación lo fue la abolición del 11 de septiembre como día feriado nacional, siendo una iniciativa de mi propio abuelo con el entonces senador Andrés Zaldívar.
Viajé junto a mi abuelo en un vuelo de la aerolínea Lufthansa Santiago- Buenos Aires –Frankfurt – Londres.  El agotador vuelo claramente dejó de manifiesto el punzante dolor que mi abuelo sentía en su columna. Los primeros días en la capital Inglesa pareció sedar la molestia, hasta que repentinamente ésta surgió nuevamente con una intensidad que varias veces lo dejó horas recostado. Tras su operación en la columna y aprovechándose de su crítico estado de salud, quienes buscaban venganza finalmente la obtendrían. Debió pasar más de 500 días desde nuestra partida de Chile en septiembre de 1998 para que en marzo del 2000 regresara a Chile.  Como cerrando un ciclo, también viví aquella experiencia, acompañandolo en el viaje de regreso a su querida patria.

1 volver

en el extranjero

Graduado como Economista y habiendo realizado mi MBA en Negocios Internacionales, el año 2001 me radico en EE.UU donde inicié mi carrera profesional. Ha sido en el extranjero donde he desarrollado mi profesión permitiéndome obtener una experiencia que a todo joven profesional recomiendo: vivir un tiempo en el extranjero, manejar otro idioma y conocer otras culturas y realidades. Mis intenciones de regresar a Chile para entrar en política siempre estuvieron presentes. Mi interés en la política me hizo incluso regresar por un corto periodo a Chile para ingresar a un magister en ciencias políticas en la Universidad Católica, sin embargo, la posibilidad de regresar al extranjero a un nuevo trabajo y por sobretodo, seguir cerca de quien hoy es mi esposa, hizo nuevamente radicarme en EE.UU. Mi cercanía con la política incluso me llevo a que en el año 2004 un grupo de dirigentes de la IV región me plantearan la posibilidad de representar a la UDI por su zona en las elecciones municipales, o eventualmente en las parlamentarias del 2005. Sus intensiones parecieron haber topado con la dirigencia central, por lo que jamás se formalizo nada al respecto. Fue desde el extranjero que vi cómo la persecución en contra de mi abuelo ahora se extendía hacia toda su familia. Ya anciano y sin las fuerzas de años pasados, los enemigos de Augusto Pinochet hacían uso y abuso de todas sus influencias para lograr denostarlo, pretendiendo injustamente juzgarlo, hecho que jamás ocurrió. El día 10 de diciembre de 2006, fui el último familiar en estar junto a él antes que partiera de este mundo.

 

1 volver